Cada año, billones de insectos se desplazan por todo el planeta. Los científicos trabajan en nuevas formas de cartografiar esos viajes de grandes distancias.
Estos insectos chupadores de sangre se presentan ahora en dos variedades y son resistentes a muchos pesticidas. Las nuevas estrategias de erradicación incluyen esporas de hongos y olores humanos desagradables.
Los insectos sociales y los humanos comparten el rasgo de repartirse las tareas, al igual que algunos peces. Investigadores han descubierto que esto surge de forma natural y que, a menudo, no hace falta un jefe para mantener el orden.
Desde la desintoxicación de plaguicidas hasta una mayor longevidad, los beneficios de la miel no se limitan únicamente a alimentar a los laboriosos insectos de la colmena.
El ecologista Sandy Milner ha viajado a Alaska durante décadas para estudiar el desarrollo de arroyos que fluyen luego de que se derriten los glaciares. Ha visto insectos que se establecen en un nuevo lugar, alisos y sauces que brotan y miles de peces que llegan a desovar.
Estas sigilosas tácticas de supervivencia podrían enseñarnos a frenar el uso generalizado de pesticidas químicos en la agricultura. Pero primero, los investigadores deben aprender cómo la aparentemente indefensa flora despliega esta magistral estrategia.
Los niveles más altos de dióxido de carbono están modificando los micronutrientes en pastizales, árboles e incluso en algas marinas. ¿Qué significa eso para los animales que se encuentran más arriba en la cadena alimentaria?
Cuando se gestionan de la manera correcta, las fincas que cultivan nuestra bebida matutina pueden ser un refugio para la biodiversidad vegetal y animal.