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CRÉDITO: NOAA FISHERIES / DAN FOSTER

Una tortuga escapa de una red gracias a un dispositivo de exclusión de tortugas. Estos artilugios dirigen a los animales hacia una abertura sin dejar escapar a los camarones, que son la captura objetivo.

Nuevas tecnologías pesqueras pueden reducir la captura incidental de tortugas y otras criaturas

Redes equipadas con botellas de agua y otras ideas ingeniosas pueden ayudar a salvar algunas especies, al tiempo que permiten a los pescadores seguir capturando otras.


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Nuestros océanos están llenos de trampas sofisticadas y perfectas: redes, anzuelos, sedales. Diseñadas para capturar animales destinados a nuestras mesas, a menudo también atrapan a otros animales salvajes.

Esta pesca accidental se conoce como captura incidental y cada año provoca la muerte de millones de animales marinos, entre ellos ballenas, delfines, tiburones, tortugas y aves marinas. Las redes y equipos de pesca pueden asfixiar a los animales o causarles lesiones mortales; incluso cuando los animales son devueltos al mar, suelen morir. La captura incidental también supone un dilema para los pescadores: los animales enredados pueden destruir el equipo de pesca, lo que supone una pérdida de tiempo, de dinero y de la reputación de las pesquerías.

A lo largo de décadas, conservacionistas, investigadores y pescadores han desarrollado formas de minimizar diversos tipos de capturas accidentales en diferentes poblaciones de peces de todo el mundo. Pero poner en práctica estas soluciones suele ser un reto, y muchas estrategias de mitigación nunca se implementan de forma generalizada.

Vista aérea de una ballena y su cría nadando, con una larga cuerda de pesca que sale de su cabeza.

Los equipos de pesca que enredan a delfines, marsopas y ballenas son una grave amenaza para estos animales. Aquí, se ve el arte de pesca que sale de la ballena franca glacial llamada Snowcone (individuo conocido n.o 3560), que nada con su cría en aguas frente a Georgia.

CRÉDITO: DEPARTAMENTO DE RECURSOS NATURALES DE GEORGIA / PERMISO DE LA NOAA N.o 20556

Sin embargo, algunos enfoques cuentan ahora con una tasa de éxito demostrada —y es posible que haya más en el horizonte—. Investigaciones recientes han explorado el uso de redes equipadas con luces; incluso trucos de baja tecnología, como equipar los instrumentos de pesca con botellas de plástico, se muestran prometedores para reducir algunos tipos de capturas accidentales, al tiempo que resultan prácticos para los pescadores.

A pesar de los retos, los investigadores se muestran optimistas. “No conozco muchos temas de conservación en los que la industria, los conservacionistas, los consumidores, los pescadores y los usuarios de los recursos quieran todos lo mismo”, afirma el biólogo marino Matthew Savoca, investigador científico de la Estación Marina Hopkins de la Universidad de Stanford. “Todas las partes interesadas quieren menos capturas accidentales”.

Mantener alejadas a las tortugas

El problema de las capturas accidentales siempre ha existido. “Es un conflicto intrínseco a la propia idea de la pesca”, afirma la científica marina Nancy Knowlton, bióloga marina emérita del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian. “Si tienes algo diseñado para capturar animales, casi siempre acabarás capturando cosas que no pretendías capturar”.

Sin embargo, las medidas de mitigación pueden marcar la diferencia —y sin reducir significativamente la captura de la especie objetivo—, afirma Cheng Huang, experto en ecología de la sostenibilidad de la Universidad Normal del Sur de China. Huang y sus colegas evaluaron recientemente 42 medidas diferentes de prevención de capturas accidentales recogidas en 121 estudios de caso y descubrieron que, en general, sí reducen las capturas accidentales de especies marinas vulnerables. Pero no existe una solución única para todos los casos.

“La captura incidental es un problema que afecta a múltiples especies, equipos de pesca y escalas”, afirma Huang. “Esperar que una única solución técnica funcione en todas partes no es realista”.

Las tortugas marinas, muchas de cuyas especies están en peligro de extinción, se encuentran entre los animales afectados por la captura incidental —y son uno de los casos de éxito—. En los años setenta las poblaciones de estos animales se vieron amenazadas por la pesca de camarón en aguas del sureste de Estados Unidos. Los investigadores comenzaron a colaborar con las pesquerías comerciales para desarrollar dispositivos de exclusión de tortugas que proporcionaran una vía de escape a las tortugas y otros animales marinos tras haber entrado en la amplia boca de las redes de arrastre. Tras muchas iteraciones, y finalmente la regulación, los dispositivos se adoptaron ampliamente, y los diseños actuales tienen una eficacia del 97 %. Los dispositivos también ahorran tiempo y dinero a los pescadores, al evitar la pérdida de camarones a causa de los peces y las tortugas hambrientas.

Sin embargo, las tortugas siguen estando amenazadas por múltiples tipos de equipos de pesca: las estimaciones sugieren que más de 250.000 de estas criaturas mueren como captura incidental cada año. Las redes de enmalle, que cuelgan como cortinas en el agua, o los palangres de fondo, que consisten en una serie de anzuelos cebados sujetos por lastres a lo largo del lecho marino, pueden ser especialmente peligrosos para los animales.

Una red larga cuelga como una cortina a lo largo del fondo del océano.

Las redes de enmalle están diseñadas para que pase la cabeza del pez, pero no su cuerpo; cuando el pez intenta salir de la red, sus branquias quedan atrapadas en la malla. Las redes de enmalle son una de las principales causas de mortalidad de las tortugas marinas y los mamíferos marinos, como ballenas, delfines y focas.

CRÉDITO: ISTOCK.COM / DAMOCEAN

Colocar luces LED verdes o luces UV en las redes de enmalle sumergidas parece disuadir a las tortugas de caer en estas trampas mortales. En una de las primeras pruebas de esta idea, los investigadores compararon redes de enmalle iluminadas con luz UV con redes de enmalle sin iluminación en Baja California, México, y descubrieron que las redes iluminadas reducían la captura incidental de tortugas en un 40 %.

Desde entonces, las redes iluminadas se han probado con múltiples especies y en pesquerías de todo el mundo. Un estudio en las aguas de la bahía de Sechura, en el norte de Perú, por ejemplo, mostró una reducción de la captura incidental de tortugas de más del 60 % gracias a las redes iluminadas con LED. Pero aún no se han implementado en las pesquerías a gran escala. Entre los obstáculos se encuentran el costo y la percepción de que las luces podrían reducir la captura de peces objetivo, afirma el científico de conservación marina Jesse Senko, de la Universidad Estatal de Arizona. Parte del gasto corresponde a las baterías de las luces, que deben sustituirse con frecuencia.

Senko y sus colegas, tras consultar con los pescadores locales, diseñaron luces alimentadas con energía solar que parpadean regularmente y probaron el método en una pesquería costera de redes de enmalle que captura dorado chileno en el Golfo de California, México. Colocaron luces en 28 redes de enmalle, cada una de ellas emparejada con una red de enmalle con las luces desactivadas a modo de control, durante 650 horas en una zona conocida por sus altos niveles de captura incidental de tortugas. Las redes con luces redujeron la captura incidental prevista de tortugas en un 63 %, al tiempo que mantuvieron la captura de peces objetivo, según informaron los investigadores en Conservation Letters en octubre de 2025.

Las luces no solo redujeron el consumo de energía, sino que también funcionaron como boyas, lo que facilitó su integración en el equipo de pesca. Esto es crucial para la adopción de nuevas técnicas, afirma Senko. “De repente, la luz pasó a formar parte, en mayor o menor medida, de su equipo”, dice. “No era algo extraño en su red. Era simplemente otra boya que, casualmente, emitía una luz verde intermitente”.

Unas personas se encuentran en un barco en la oscuridad sosteniendo redes con luces colocadas a intervalos regulares.

El biólogo marino y científico conservacionista Jesse Senko pesca con una red de enmalle iluminada con energía solar en aguas de la costa de Baja California Sur, México. Las pruebas realizadas con las redes iluminadas revelan que reducen la captura incidental de tortugas marinas, pero no la captura de las especies de peces objetivo.

CRÉDITO: LINDSAY LAUCKNER GUNDLOCK / UNIVERSIDAD DEL ESTADO DE ARIZONA

Pingers y botellas de plástico

Otro método de prevención de capturas accidentales que ha demostrado cierto éxito son los pingers —dispositivos acoplados al equipo de pesca que emiten sonidos que ahuyentan a las ballenas y los delfines que se orientan por ecolocalización—. Una prueba de campo de estos dispositivos en tres pesquerías noruegas que utilizan redes de enmalle, por ejemplo, demostró que los pingers redujeron la captura accidental de marsopas comunes en un 94 %, según informó un equipo en Fisheries Research en 2023.

Pero los pingers pueden tener sus desventajas. Un análisis de la eficacia de los pingers en aguas del Reino Unido, donde se llevan utilizando más de una década, reveló que, si bien se relacionaban con una reducción de la captura incidental de marsopas, también se asociaban con un aumento de la captura incidental de focas, que parecen relacionar el sonido con una posible comida. “Es como el efecto de una campana que anuncia la cena”, afirma la especialista en políticas Sarah Dolman, de la Agencia de Investigación Ambiental, una organización sin ánimo de lucro con sede en Londres que lucha por causas medioambientales.

Se han desarrollado pingers que emiten a frecuencias fuera del rango auditivo de los pinnípedos y que, por lo tanto, se consideran “seguros para las focas”. Pero estos dispositivos también pueden ser caros, especialmente para los pescadores artesanales, que suelen utilizar equipos de menor tecnología y pueden carecer de políticas gubernamentales de apoyo e inversiones.

Algunas de esas pesquerías artesanales podrían reducir la captura incidental de animales que se orientan por ecolocalización mediante un método sencillo: fijar botellas de plástico a sus redes. A los delfines, marsopas y otros animales que se orientan por ecolocalización les resulta difícil detectar redes finas y transparentes, pero las botellas de plástico son un obstáculo más fácil de detectar que podría ayudarles a evitar la red. Un estudio preliminar realizado en Brasil reveló que el uso de botellas de plástico en las redes era eficaz para reducir la captura incidental de delfines franciscanos, una especie de delfín de río amenazada. Se trata de una opción realista, afirma Dolman, en lugares donde los pescadores no disponen de fondos para comprar y mantener dispositivos acústicos.

Los aspectos prácticos, junto con el costo, suelen impedir la aplicación de medidas de prevención de capturas accidentales, incluso aquellas que funcionan. Muchas soluciones que se desarrollan y prueban nunca llegan a generalizarse.

“Somos muy buenos a la hora de proporcionar financiación a los científicos para que realicen ensayos destinados a reducir las capturas accidentales, pero es muy raro que esos ensayos se extiendan luego a toda la flota”, afirma Dolman.

Para que una solución funcione a gran escala, deben cumplirse una serie de condiciones, afirma la científica especializada en sostenibilidad marina Lekelia Jenkins, de la Universidad Estatal de Arizona. Es necesario que existan políticas y normativas, y que se hagan cumplir. Y quizá igual de importante es que las medidas preventivas sean prácticas para los pescadores y no supongan un gasto adicional de tiempo y dinero en su trabajo. “Cuanto menor sea el cambio y más se parezca a sus prácticas pesqueras tradicionales, más probable será que lo adopten”, afirma Jenkins.

También hay que tener en cuenta el aspecto humano de la cuestión. “Emocionalmente, los pescadores de todo el mundo están agotados y desanimados”, dice Jenkins. “Les decimos: ‘Ustedes son el problema. Están capturando tortugas marinas y ballenas. Son los malos’”. En cambio, se debería empoderar a los pescadores e incluirlos en los debates y en el desarrollo de soluciones. “El peso de salvar los océanos del mundo”, dice Jenkins, “no puede recaer únicamente sobre sus hombros”.

Artículo traducido por Debbie Ponchner

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