Los bichos que se alimentan de carne y desechos también consumen el ADN del animal. Ese material genético está ayudando a los científicos a detectar y cartografiar especies esquivas y sus patógenos.
En un año marcado por el caos en el financiamiento de la ciencia, el cambio climático y los peligros de la contaminación, también fuimos testigos del telescopio más potente hasta la fecha, la terapia génica personalizada y el mejor avance hasta la fecha en la búsqueda de una vacuna contra el VIH —sin dejar de lado un nuevo color—.
Las personas infectadas por el VIH deben tomar medicamentos antirretrovirales de por vida. Sin embargo, prometedores ensayos con anticuerpos modificados genéticamente sugieren que las “curas funcionales” podrían estar a nuestro alcance.
Una nueva técnica para detectar sustancias químicas desconocidas e inesperadas está revelando docenas de contaminantes en caimanes, leones marinos y cóndores.
Médicos y científicos están librando una guerra en la sombra en la nación asediada: las bacterias resistentes a múltiples antibióticos. Estos microorganismos mortales están llamando ahora a las puertas de Europa occidental.
La aparición de los antirretrovirales salvó millones de vidas —pero algunos mostraron preocupación por los problemas de salud que podían acarrear a largo plazo—. Esto es lo que ocurrió.
Las cataratas, la conjuntivitis y otros trastornos oculares están relacionados con el calor, la contaminación atmosférica y una mayor exposición a los rayos UV.
Científicos observan signos de resistencia a las infecciones que han acabado con las poblaciones mundiales de anfibios —y elaboran estrategias para ayudar en la lucha en Australia—.
Este trastorno metabólico se conocía como una enfermedad de la edad adulta. Ahora está aumentando en niños y adolescentes, con consecuencias preocupantes.
Las puntuaciones de riesgo poligénico —la probabilidad de que un paciente desarrolle enfermedades cardiovasculares, cáncer de mama, entre otras condiciones, basada en pequeñas variantes genéticas— están llegando al consultorio médico. No obstante, aún quedan cosas por pulir y la precisión sigue siendo un problema.
OPINIÓN: El sesgo masivo de los estudios médicos hacia los hombres de origen europeo hace que las variantes genéticas de poblaciones poco estudiadas no reciban la atención que merecen.
Un científico cuyo trabajo fue clave para identificar, estudiar y desarrollar tratamientos para este virus letal analiza el trayecto científico recorrido y los desafíos que aún persisten.